Posted by: Pepe de Murcia | December 29, 2011

Costumbres navideñas eslovacas/Slovak Christmas customs


(English version below)

Hoy en día (265)

Ragendorf, Danubiana

Ahora que acabo de pasar mi tercera Nochebuena consecutiva en esta parte del mundo, ya parece que puedo hablar con cierta experiencia de algunas de las costumbres con las que los eslovacos celebran la navidad.

Una de las cosas que más sorprende a los españoles es que en Centroeuropa la navidad empieza a celebrarse a principios de diciembre con la visita de Mikulas, una especie de papá noel que deja chocolates y caramelos en los zapatos de los niños (y de los adultos con alma de niño, como Hana y yo). Pero hablando ya de Nochebuena, sabed que en muchas casas casi no comen durante todo el día 24 para ayunar, y hacen una cena fuerte por la noche en la que hay dos platos que tradicionalmente no faltan: la Kapustnica (sopa de col agria con chorizo y setas) y la carpa, uno de esos pescados de agua dulce que a la mayoría de los españoles no se nos ocurriría comer nunca. La kapustnica es una sopa que veréis por aquí en bodas y grandes celebraciones, sobre todo después de medianoche, porque dicen que absorbe el alcohol y se puede seguir bebiendo, pero en Nochebuena es normal que algunas familias la sustituyan por lentejas o por una sopa húngara de pescado llamada Halaszle. Lo de la carpa ya es otra cosa, porque de una manera o de otra está presente: desde que cayó el muro de Berlín hay mucha más oferta y para Nochebuena se puede usar salmón, carne o incluso marisco, pero se sigue comprando la carpa viva y metiéndola en la bañera hasta el día 24: unas familias para matarla y cocinarla, y otras para ir con los niños al río y dejarla en libertad.

Como en todas las fiestas del mundo, no podían faltar los dulces: nueces, almendras, miel o chocolate estarán en la mayoría de ellos, y como todos están muy buenos, voy a hablar de algo que en Murcia no se considera un dulce: las obleas. Ese tipo de pan que se usa en la comunión católica, aquí se unta de miel y se tapa con otra oblea, que a su vez puede untarse de miel y ser cubierta por otra… y así hasta que el comensal quiera.

Entre las supersticiones, se sirve un plato para los miembros de la familia que ya no están, se guarda dinero debajo del mantel durante la cena para que el año siguiente no falte y, por el mismo motivo, se guardan escamas de la carpa en la cartera.

Y éstas son sólo algunas de las cosas que he ido viendo estos años, pero seguro que cada familia eslovaca es un mundo. Feliz Fin de Año.

Nowadays (265)

Ragendorf, Danubiana

Now that I just spent my third consecutive Christmas’ Eve in this part of the world, it looks like I could talk with some experience about some of the customs Slovaks use to celebrate Christmas.

One of the most surprising things for a Spaniard is that Christmas starts being celebrated by the beginning of December with the visit of Mikulas, a kind of santa claus who fills children’s shoes with chocolates and candy (and those of young-hearted adults like Hana and myself). But talking about Christmas’ Eve, know that at many homes they don’t eat all day long on the 24th to fast, and then they have a strong dinner in the evening in which there are two things that won’t fail to show up: Kapustnica (sauerkraut soup with sausage and mushrooms) and carp, one of those fresh water fishes most Spaniards would never think of eating. Kapustnica is a soup you’ll see around here at every wedding or great celebration, mainly after midnight, ’cause it’s said to absorb alcohol and you can keep drinking, but at Christmas’ Eve many families will serve lentils or a Hungarian fish soup called Halaszle  instead. The carp is a different story, since in one way or another it’s always there: since the Berlin wall collapsed, there’s much more to be offered and for Christmas you can use salmon, meat or even seafood, but the carp is still being bought alive and kept in the bathtub, in some families to be killed and cooked, in others to be freed at the nearest river with the kids.

As in every party in the world, sweets can’t be too far: walnuts, almonds, chocolate or honey are on most of them, and since all of them are delicious, I will talk about something we wouldn’t consider a sweet: wafers. This kind of bread used for catholic communion is here eaten with a lot of spread honey, then covered by a second wafer, which may also be covered by honey, and then another wafer… and as many as the guest wants.

Among superstitions, one plate is served for those members of the family who are no longer among us, some money is kept under the tablecloth during the meal and so that following year will be full of it, and for the same reason the scales from the carp are kept inside the wallet.

And these are just some of the things I’ve been seeing over these years, but I’m sure every Slovak family is a world in itself. Happy Year Ending.

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