Posted by: Pepe de Murcia | December 23, 2009

Vlkolinec (y la sorpresa/and the surprise)


(English version below)

Hoy en día (205)

Petrzalka, Montañas Eslovacas

Antes de desearos una Feliz Navidad, quería compartir con vosotros un par de cosas de mi final de año en Eslovaquia. La primera es el domingo que pasamos a -15ºC (5ºF) y con las carreteras llenas de nieve. Siguiendo los consejos de mi padre y de Hana apenas usé el pedal del freno, y la mayoría de las situaciones se resolvieron con un cambio de marchas. Así que Hana, Luis, Julio y yo nos plantamos en Ruzomberok y recogimos a Antonio en la estación de trenes, para subir por una carretera de montaña estrecha y congelada hasta un pueblo llamado Vlkolinec, donde los habitantes tienen prohibido tocar el exterior de sus casas porque es patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Viven 28 adultos y 13 niños, así que calculad lo grande que es. Un paisaje de cuento de hadas en el que se paga por entrar, pero que merece la pena. Lo malo es que con el frío que hacía después de recorrer el pueblo durante una media hora, estuvimos otra media hora en la krcma (taberna) tomándonos un té y descongelándonos junto a la estufa. La parte buena vino cuando conseguimos bajar la montaña sin pisar el freno una sola vez y llegar a un salas (restaurante típico) en el que comemos siempre que estamos cerca de Ruzomberok: sopita caliente, cordero y pastel de amapola nos devolvieron el calor para esperar los trenes de Antonio y Hana y volver los tres a nuestro pueblo en coche.

Hasta ahí todo normal, pero en una recta particularmente limpia adelanté a un camión, y cuando terminé el coche empezó a dar problemas, parecía cosa de potencia o de ruedas, así que paramos (el camión por supuesto nos pasó) y estuvimos unos 10 minutos limpiando las ruedas de nieve, porque parecía que se había acumulado entre el neumático y la carrocería y pensamos que podía ser eso. De hecho, arrancamos y llegamos a casa sin más problemas. Pero hubo otro problema parecido el lunes cuando volvía de echar gasolina, así que nos bajamos, limpiamos las ruedas y seguimos. Hasta ayer pensábamos que ése era el problema, pero poco a poco se ha ido yendo el frío, y cuando salimos del valle de Orava para venir a Bratislava, tuvimos que parar unas 4 veces, y ahora no sólo no había nieve en las ruedas, sino que se encendió una luz en el panel de control: problemas de motor. Cada vez que tenía que acelerar bruscamente el coche se moría, mientras que si alcanzaba la velocidad deseada progresivamente no pasaba nada.

Esta mañana al taller. La respuesta la tenéis en la foto…

… sí, un ratón se comió el cable del turbo. Feliz Navidad a todos.

Nowadays (205)

Petrzalka, Montañas Eslovacas

Before I wish you all a Merry Christmas, I wanted to share with you couple things about my end of year in Slovakia. First is the -15ºC (5ºF) Sunday we spent with fully snowed roads. Following my father and Hana’s advice, I almost didn’t press the brake, and most situations were solved by changing gears. So Hana, Luis, Julio and I arrived in Ruzomberok and picked up Antonio at the train station, then drove up a narrow and frozen road to get to a village called Vlkolinec, where the inhabitants cannot touch the outside of their houses because the whole place is a UNESCO site. There are 28 adults and 13 children, so you can imagine how big it is. A fairytale landscape where you pay the entrance, but worthy. The bad thing was that it was so cold that after spending half an hour wandering through the village we spent another half an hour at the krcma (tavern) having a tea and defreezing ourselves by the heater. The good part came when we managed to drive down the road without using the brake at all and arrived at a salas (typical restaurant) where we have lunch every time we are close to Ruzomberok: hot soup, lamb and poppy seed cake warmed us up enough to wait for Hana and Antonio’s trains and come back the three of us to our village by car.

Everything great till then, but when I found a particularly clean straight I overtook an 18 wheeler, and right after that I started having trouble with the car, it looked like the power or the wheeles, so we stopped (the 18 wheeler of course overtooked us) and spent 10 minutes cleaning the snow from the wheels, since it looked like there was a lot of snow between the pneumatic and the bodywork and we thought of that. Actually, we restarted and got home without trouble. But there was a similar problem on Monday after filling the tank, so we stopped, cleaned the wheels and restarted. Until yesterday we thought that was the problem, but the cold is going away and when we left Orava valley on our way to Bratislava we had to stop 4 times, and not only the wheels were free of snow, but there was also a light on the control panel: engine problems. Each time I had to speed up suddenly the car started dieing, but it worked perfectly if I gained speed gradually.

This morning we went to the garage… you have the answer on the picture. Yes, a mouse ate up the turbo cable. Merry Christmas.

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