Posted by: Pepe de Murcia | September 27, 2009

Update


(English version below)

Hoy en día (189)

Orilla del Oravica, Montañas Eslovacas

Ya sé que llevo todo el mes de septiembre sin escribir, así que os tengo que pedir perdón. La verdad es que he hecho bastantes cosas y una parte de mí prefería disfrutar antes de contar.

Además de volver a dar clase, que es algo que me gusta, estos últimos fines de semana he hecho varias cosas: espeleología en la cueva de Demänová, paseo por Cracovia, visita a los campos nazis de Auschwitz y Birkenau, aprender a cambiar una rueda o probar el burciak en la fiesta de la vendimia de Pezinok.

29082009624La cueva de Demänová fue nuestro plan B cuando vimos lo que estaba lloviendo en los Altos Tatras, pero resultó un acierto. Estuvimos una hora en la cueva con un recorrido bastante fácil cerca del río subterráneo.

El fin de semana siguiente decidimos cruzar la frontera polaca para ver los precios de las cosas, que son bastante más baratos, sobre todo la gasolina, y ya que estábamos allí, hicimos 2 horas de carretera a Cracovia, que Hana no conocía, y compramos libros, vimos museos y disfrutamos el uno del otro.

Auschwitz (Oswiecim en polaco) me dejó algo frío. La verdad es que ver a tantos turistas con los móviles sonando, haciendo el recorrido marcado por la guía sin salirse… afortunadamente los dos estuvimos de acuerdo en hacerlo por libre y sin seguir demasiado las indicaciones, y además a última hora, que además de ser gratis es más solitario, pero aún así, no me llegué a imaginar cómo fue. Hana sí salió más impresionada, ella tuvo familiares en el campo y no soportó ver las cámaras de gas.

A la vuelta, las carreteras polacas me reventaron una rueda, y allí estuve yo intentando cambiarla hasta que un buen polaco se paró y me enseñó a hacerlo (yo tenía la teoría, pero él sabía quitar y poner los tornillos de forma eficaz). La rueda de repuesto sólo me dejaba ir a 80 km/h y además el buen polaco me aconsejó parar después de 20 km para ver si los tornillos seguían prietos, así que llegué a casa con una hora de retraso. Pero aprendí algo nuevo (y una lección: no conduzcas por carreteras polacas si no es estrictamente necesario).

14092009653Y el fin de semana pasado, tras una reunión de profesores en Bratislava en la que hablamos de lo de siempre y alguna novedad sobre la antología de textos literarios que estamos preparando, decidimos desconectar del trabajo con un poco de turismo cultural. Al estilo de las ferias españolas, nos paseamos por el pueblo de Pezinok probando el vino joven, recién fermentado (burciak), y las tortitas de patata con grasa de ganso. Acabamos comiendo con las manos trozos de carne de ganso como en la edad media.

Como veis, un mes bastante completo.

Nowadays (189)

Oravica Riverside, Slovakian Mountains

I know I didn’t write at all in September, so I must apologize. I actually did lots of stuff, and a part of myself prefered enjoying rather than telling.

Besides teaching, which I like a lot, these past weekends I did several things: speleology in Demänová cave, walking in Cracow, visiting the nazi camps of Auschwitz and Birkenau, learning how to change a wheel or tasting burciak at the wine harvest fest in Pezinok.

Demänová was our plan B after checking the rain in the High Tatra Mountains, but it happened to be a great choice. We stayed for one hour inside the cave through a quite easy route close to the underground river.

Following weekend we decided to cross to Poland to check the prices, which are quite cheaper, especially fuel, and once up there, we drove for two hours to Cracow, which Hana didn’t know, and bought books, visited museums and enjoyed one another.

Auschwitz (Oswiecim in Polish) didn’t impress me that much. Actually so many tourists with their cellphones ringing, following the guide without stepping out of the route… fortunately we both agreed to visit it on our own, which apart from being entrance free is more lonely, but even that way I couldn’t really imagine how it was. Hana did end up quite impressed, since she had had relatives in the camp, and couldn’t handle the view of gas chambers.

When coming back, Polish roads blew out one of my tires, so I stayed there trying to change it until a nice Polish guy stopped and showed me how to do it (I did have the theory, but he knew how to screw and unscrew the wheel in an efficient way). The spare wheel only allowed me to go 80 km/h (50 Mph) and the Polish guy recommended me to stop after 20 km to check the screws where correctly fixed, so I got home one hour later than expected. But I learnt something new (and a lesson: don’t drive Polish roads unless strictly needed).

And last weekend, after a teachers meeting in Bratislava in which we spoke about the same old stuff and some news about the anthology of literary works we are preparing, we decided to switch off from work with a bit of cultural sightseeing. With the style of Spanish ferias we walked around the town of Pezinok tasting the young wine, just fermented (burciak) and the potato pancakes with goose fat. We ended up eating goose meat with our hands like in the middle ages.

As you can see, quite a complete month.

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Responses

  1. […] sé si recordáis aquella aventura por las carreteras polacas cuando aprendí a cambiar una rueda. Esta vez ha sido menos repentino: […]


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