Posted by: Pepe de Murcia | May 14, 2009

Morskie Oko


09052009367

(English version below)

Hoy en día (178)

Orilla del Oravica, Montañas Eslovacas

El sábado pasado no había plan, y todo parecía estar contra nosotros, pero todo salió bien. No me preguntéis cómo.

Nos levantamos tarde y llegamos con el tiempo justo al autobús que nos llevaba al último pueblo eslovaco, Suchá Hora, sólo para darnos cuenta de que no teníamos dinero polaco. “No importa, sacamos allí en un cajero”. Cruzamos andando la frontera y al llegar a Chocholów vimos el autobús a Zakopane llegando a la parada, así que corrimos. (Hana, en eslovaco) “¿Podemos pagar en euros?” (Conductor, en polaco) “Mmbrblb”. Le doy una moneda de 2 euros, no nos da ticket y nos lleva conduciendo y mirando a un pasajero con el que tiene una animada conversación (pero que está sentado detrás de él) hasta Zakopane. Ya con zlotys en el bolsillo, exploramos un poco la ciudad y descubrimos que es sobre todo un mercadillo turístico, así que cambiamos el plan original de pasar el día allí, y buscamos una alternativa. La que mejor suena es Morskie Oko, el ojo del mar, un lago de montaña al que llega en autobús tras 32km (20 millas).

El anciano conductor nos lleva sin cobrarnos por una carretera de montaña llena de curvas a una media de 80km/h, el chaval que llevo detrás casi vomita encima de su novia, pero llegamos vivos. Llegamos a un aparcamiento en medio de la montaña, al ir bajando por la única puerta el buen hombre nos va cobrando uno por uno, y allí estamos… a 2 horas y media andando del lago. No llevábamos calzado de montaña y sólo un par de botellines de agua, típicos domingueros de ciudad, además se acercaba la hora de comer y estábamos en medio del monte… pero ya que estábamos allí…

Mereció muchísimo la pena. Fue una paliza física, pero las casi cuatro horas que pasamos en medio de la naturaleza las voy a recordar siempre. Como elegimos el camino difícil (más corto), una buena parte del tiempo estábamos solos rodeados de árboles, con arroyos por todos lados. Además, solucionamos el asunto de la comida en el restaurante que hay una media hora más abajo del lago, aunque creo que fuimos los últimos clientes del día. Y el lago es una maravilla, es una pena que sólo lo veáis en foto.

La vuelta también merecería un poco de historia, perdiendo un autobús en el último minuto y preguntando en eslovaco a los polacos (curiosamente, a todos los entendimos menos al conductor de la ida…), pero mejor dejaros con el recuerdo del lago.

Nowadays (178)

Oravica Riverside, Slovakian Mountains

Last Saturday there was no plan, and everything seemed to be against us, but everything went well. Don’t ask me how.

We woke up late and got just in time to the bus whe would take us to the last Slovak village, Suchá Hora, only to realize we had no Polish money. “Never mind, we’ll get it from an ATM there”. Crossed the border on foot and arriving in Chocholów we saw the bus to Zakopane getting to the bus stop, so we run. (Hana, in Slovak) “Can we pay in euros?” (Driver, in Polish) “Mmbrblb”. I gave him a 2 euro coin, he gave us no ticket and drove us to Zakopane while looking to a passenger with whom he is having a conversation, and who is sitting right behind him. Once we have zlotys in our pockets, we explore the city a little bit and discover it’s mainly a tourist marketplace, so we look for an alternative. Best looking one is Morskie Oko, the eye of the sea, a mountain lake we can reach after a bus ride of 32 km (20 miles).

The old driver takes us without asking for money through a mountain road full of sharp bends at an average speed of 80km/h (48mi/h), the guy behind me almost pukes on his girlfriend, but we arrive alive. We get to a parking lot in the mountain, as we get down through the only door we pay the good man one by one, and there we are… 2 hours and a half away from the lake. We didn’t have mountain boots, and only couple of water bottles, typical city people on Sunday, besides it was about to be lunchtime and we were in the middle of the mountain… but since we were already there…

It was really worthy. It was a real killer, but those four hours spent surrounded by nature are something I will always remember. As we chose the hard path (shorter), a big part of the time we were alone surrounded by trees, water streams everywhere. Besides, we solved the eating problem at the restaurant located half an hour below the lake, though I guess we were the last customers of the day. And the lake is a wonder, sad you can only see it on picture.

The way back would also need some storytelling, missing a bus by just one minute, and asking the Poles in Slovak (surprisingly, we understood them all, exception made of the first driver), but I prefer leaving you with the memory of the lake.

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Responses

  1. Estoy esperando que escribas una buena novela para poderla leer antes de morir. Caronte está esperando mi moneda a la entrada de la laguna Estigia. Asi que sé breve, eficaz y absolutamente bien iluminado.
    Un abrazo de tu padrino


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