Posted by: Pepe de Murcia | November 29, 2007

Cuaderno de Bitácora/Binnacle Notebook: 20 y 21 de noviembre


(English version below)

Cuaderno de Bitácora: 20 y 21 de noviembre

Daniel Hall 108, En algún lugar de las Américas 

Son las 5 de la tarde y el campus está completamente desierto. Cierro la oficina y voy a la residencia a terminar de meter las cosas en la mochila. En unas horas aparece Robert con sus hijos Elum y Jesse y cargamos con el equipaje y la torre del ordenador (no voy a dejarla en medio de ghetto una semana entera) y vamos a su casa sobre ruedas a cargar sus cosas y a dejar algunas de las mías a buen recaudo. El camino en coche es largo, calculamos unas 10 horas hasta Santa Fe, pero al final se hace un poco más largo porque mientras Robert y yo dormimos en la parte de atrás los chavales se saltan un desvío en Dallas y nos despiertan llegando a Oklahoma. Dos horas perdidas, damos la vuelta y hacia las 2 y media me toca conducir a mí unas 200 millas (320km), el amanecer nos pilla en Amarillo, la última ciudad grande de Texas.Una vez en Nuevo México, hasta Tucumcari son todo llanos interminables, secos y fríos. Paramos allí para desayunar y seguimos camino. El desierto empieza a poblarse de colinas y unos árboles llamados piñones, muy parecidos a mis pinos mediterráneos. Nos paramos, rodeados por la nada, subimos a una colina y contemplamos el mar de tierra y árboles. Empieza a hacer frío.

Santa Fe es una ciudad típicamente americana, de casitas bajas y franquicias por todos lados, alrededor de un centro histórico con arquitectura colonial española y con los nombres de las calles en la lengua de Cervantes. El tío de Robert todavía habla español y nos recibe en su taller de coches, donde los coches antiguos nos saludan aparcados en la puerta. Un poco de charla al sol y emprendemos la exploración del centro histórico: catedral, capilla de Loreto con su escalera de caracol milagrosa, iglesia de san Miguel, la plaza con el palacio Real de los gobernadores, y tienda española en el centro comercial, donde una zaragozana expatriada me dice dónde están los restaurantes españoles.

Nos unimos al hermano y la sobrina de Robert y seguimos camino hacia Monte Vista, Colorado. Cuando llegamos a casa de la hermana de Robert y nos reciben, empiezo a sentirme extrañamente en casa, no me había dado cuenta de lo fríos que pueden ser los americanos hasta que vi a estos otros americanos. Son los primeros abrazos de más de 1 segundo en tres meses…

Binnacle Notebook: June 20th and 21st

Daniel Hall 108, Somewhere in the Americas 

It’s 5 o’clock in the afternoon and the campus is completely empty. I lock the office and go to the dorm to get my backpack finished. After few hours Robert appears with his sons Elum and Jesse and we carry the luggage and the computer CPU (I won’t leave it in the middle of the ghetto for a whole week) and we go to his house-on-wheels to get their stuff and leave some of mine at a safe place. The way by car is long, we calculate about 10 hours to Santa Fe, but it ends up being a bit longer since while Robert and I sleep in the back part, the kids loose one road change in Dallas and we end up in Oklahoma. Two hours lost, we turn back and at about half past 2 it’s my turn to drive for about 200 miles (320km), sunrise finds us in Amarillo, the last big city in Texas.

Once we are in New Mexico, till Tucumcari it’s all dry and cold plains. We stop there for breakfast and keep going. The desert starts to be filled with hills and trees called piñon, very similar to my Mediterranean pines. We stop, surrendered by the nothing, climb a hill and contemplate the sea of land and trees. It’s getting colder.

Santa Fe is a typical American city, with one floor little houses and franchises everywhere, around a historical downtown with Spanish colonial architecture and the names of the streets in the language of Cervantes. Robert’s uncle still speaks Spanish and welcomes us at his car repair garage, where the old cars greet us parked at the entrance. A bit of chatting under the sun and we start exploring the historical downtown: cathedral, chapel of Loreto with its miraculous revolving stairs, church of san Miguel, the plaza with the royal palace of the governors, and Spanish shop at the mall, where a Zaragozan expat tells me where the Spanish restaurants are.

We join Robert’s brother and niece and restart our way to Monte Vista, Colorado. When we get to Robert’s sister’s house and they welcome us, I start feeling strangely at home, I hadn’t realized how cold Americans can be until I saw these other Americans. These are the first longer-than-one-second hugs in three months…

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