Posted by: Pepe de Murcia | November 5, 2007

Cuaderno de Bitácora/Binnacle Notebook (4) 22 de junio de 2007


Originalmente publicado el 5 de julio de 2007

Cuaderno de Bitácora (4): 22 de junio

El Infante, Antiguo Reino de Murcia

4 horas de sueño y ya hay que salir corriendo para coger el único tren garantizado hacia Florencia, así que gracias a Trenitalia y a su huelga de los viernes corremos como locos al autobús y lo cogemos por los pelos: la despedida del gran Gonzalo es un abrazo rápido y un “suerte”, en lugar de todo el ritual Erasmus de media hora hablando.

Llegamos a Florencia en muy poco tiempo (casualmente los únicos trenes que funcionan son caros y rápidos) y nos ponemos como locos a buscar cama, pero todos los albergues están llenos y los hoteles son demasiado caros (y mi as en la manga, el hotel Sofía, está de obras), así que decidimos dejar las mochilas en una taquilla y ver la ciudad en un día, cogiendo un tren por la tarde. Siguiente problema: la consigna de la estación también está en huelga, y la única alternativa es ir a la oficina de UPS a pagar 10 euros. Pedro decide ahorrarse esos 10 euros y cargar con la suya todo el día (!!!).

Florencia es una ciudad casi perfecta, paisaje, monumentos, clima y gastronomía, pero es bastante cara. Vemos a pie la catedral con su famosa cúpula y su campanario, el palacio de la Signoria, el David, los Uffizi, palazzo Pitti y piazzale Michelangelo, todo sin entrar a ningún sitio, y paramos después a comer en mi restaurante favorito de Florencia (he comido tres veces en la ciudad y siempre en el mismo sitio), la Mangiatoia, que no es caro y cocinan comida italiana de verdad, no sólo para turistas, a Pedro le recomiendo gnocchi y yo tomo ravioli di burro e salvia, grandioso.

Para reposar la comida nos tumbamos al sol en la plaza Pitti, a las puertas del palacio, y hablamos con la princesa de ojos verdes para organizar nuestro encuentro en Roma, si Trenitalia quiere.

A las 7 de la tarde salimos en un tren lleno de gente, afortunadamente tenemos sitio reservado y no formamos parte de las 200 personas que van de pie. En Termini esperamos a Franci, cuyo tren viene con retraso pero viene. Me tocan el hombro y ¡Enzo! “Te he reconocido por la mochila, siempre la misma”.

Después del reencuentro con Enzo y la ciccina Franci, el amigo salernitano propone un restaurante etíope en el que se come con las manos, y no puedo negarme a la combinación de comida picante y dedos pringosos…

El día termina con mis carcajadas en la ducha mientras oigo a Franci y Pedro hablar en itañol en el cuarto de al lado. Desde la terraza veo la cúpula del Vaticano a menos de 100 metros, mañana conquistamos Roma.


Binnacle Notebook (4): June 22nd

El Infante, Ancient Kingdom of Murcia

4 sleeping hours and we have to run to catch the only guaranteed train to Florence, so thanks to Trenitalia and its every Friday strike we run as crazymen to the bus stop and catch it on the last minute, so the goodbye to Gonzalo the great is a quick hug and a “good luck” and not the Erasmus half an hour ritual.

We arrive in Florence after a short while (curiously the only trains working are expensive and fast ones) and start looking for beds, but all hostels are full and hotels are too expensive (and my hidden as, hotel Sofia, is being rebuilt), so we decide to leave the backpack in a locker and see the city in one day, taking one train in the evening. Next problem: the station cloakroom is also on strike, and the only alternative is going to UPS office and paying 10 euros for each bag to be kept. Pedro decides saving those 10 euros and carrying his own one the whole day (!!!).

Florence is almost a perfect city, landscape, monuments, climate and gastronomy, but it’s quite expensive. We see on foot the cathedral with its famous dome and belltower, Signoria palace, the David, Uffizi, Pitti palace and piazzale Michelangelo, all without entering anywhere and stop for lunch at my favourite restaurant in Florence (I ate three times in the city and always at the same place), la Mangiatoia, it’s not expensive and they cook real Italian food, not just for tourists, I recommend Pedro gnocchi and I take ravioli di burro e salvia, amazing.

To digest the food we lay down on Pitti square, at the palace gates, and talk to the greened eyed princess to organize our meeting in Rome, if Trenitalia wants.

At 7pm we take a train full of people, fortunately we reserved the place and don’t belong now to those 200 people standing on the aisle. At Termini we wait for Franci, whose train arrives delayed but arrives. Someone touches my shoulder and Enzo! “I recognised you because of the backpack, always the same one”.

After the rejoin with Enzo and ciccina Franci, the Salernitan friend takes us to an Ethiopian restaurant where you eat with your hands, and I cannot refuse the combination of spicy food and sticky fingers…

The day ends with my laugh at the shower while I hear Franci and Pedro talking itañol next door. From the balcony I see the Vatican dome less than 100m away, tomorrow we conquer Rome.

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