Posted by: Pepe de Murcia | November 5, 2007

Cuaderno de Bitácora/Binnacle Notebook (3) 21 de junio de 2007


Originalmente publicado el 4 de julio de 2007

Cuaderno de Bitácora (3): 21 de junio

El Infante, Antiguo Reino de Murcia

Cargados con las mochilas y con el calor húmedo de Venecia, aparecemos en la plaza de San Marco y vamos directamente a la torre, donde hay un servicio gratis de guardarropa para todo el día. El interior de San Marco es una mezcla de estilos que recuerda más a Bizancio que a la vieja Europa. Aunque es gratis entrar, merece la pena pagar 3 euros extra por subir a la parte de arriba a hacer fotos desde la terraza y ver el museo con los caballos de bronce que le robaron a los bizantinos (los de verdad, no las réplicas que hay en la fachada). Después, el último viaje en battello es infernal, recorremos el Gran Canal en la línea 82 en dirección a la estación de trenes, rodeados por una marea humana equipada con maletas, mochilas y cámaras de fotos, venecianos quejándose de los turistas y turistas quejándose de la falta de espacio que ellos mismos crean.

El viaje en tren es bastante tranquilo, a excepción de la visita de la revisora que nos recuerda el extraño sistema de validación italiano y nos perdona la multa. El gran Gonzalo nos espera en la estación de Bologna. Llevo sin ver a este hombre desde Dinamarca, hace dos años, y el tío no ha cambiado nada: sigue pareciendo un vikingo despistado que en cuanto abre la boca resulta ser el vasco más informado del mundo. Y lo primero que hace es informarnos de la huelga de Trenitalia de mañana…

Bologna es una ciudad universitaria genial, pero muy poco espectacular, así que nos lo tomamos con calma. Gonzalo nos trata como a reyes, cocinando para nosotros (pasta freda, que estamos en torno a 40 grados) y poniendo su casa a nuestra disposición. Vemos el centro de Bologna con la via Zamboni, las dos torres y el Nettuno de la piazza Maggiore antes de perdernos un poco para encontrar le Sette Chiese, de donde nos echan a la hora de cierre. Al volver nos encontramos con una manifestación antifascista y los antidisturbios preparados para dar leña, así que andamos media hora hasta encontrar un autobús que no tenga el recorrido cortado.

Gonzalo nos hace una ensalada caprese y salimos a descubrir un poco de la noche bolognesa: concierto al aire libre en plan alternativo cerca de casa de Gonzalo, gente tranquila y cerveza, y mañana a las 6 de la mañana arriba.


Binnacle Notebook (3): June 21st

El Infante, Ancient Kingdom of Murcia

Carried with the backpacks and Venice’s humid heat, we appear at San Marco’s square and go immediately to the tower, where there is a all-day-long cloakroom service for free. San Marco’s interior is a mixture of styles that reminds more of Bizantium than of the old Europe. Though the entrance is free, it’s worth to pay 3 extra euros to get to the upper level and take photos from the balcony and visit the museum with the bronze horses they stole from Bizantines (truly ones, not the ones on the façade). Then, the last trip by battello is infernal, we go through the Great Channel again on line 82 direction train station, surrounded by a human flood equipped with suitcases, backpacks and photo cameras, Venetians complaining about tourists and tourists complaining about the lack of space that they create themselves.

The trip by train is quite calm, apart from the visit of controller, who reminds us the strange Italian validation system and doesn’t make us pay the fine. Gonzalo the great is waiting for us at Bologna station. I haven’t seen this man since Denmark, two years ago, and the guy hasn’t changed at all: he seems to be a lost Viking and as he opens his mouth appears to be the most informed Basque. And the first thing he does is informing us about Trenitalia’s strike for tomorrow…

Bologna is a wonderful university city, but not really spectacular, so we take it easy. Gonzalo treats us as kings, cooking for us (pasta freda, its about 40 degrees) and lending us his flat. We see Bologna’s downtown with via Zamboni, the two towers and the Nettuno at piazza Maggiore before getting a little bit lost to find le Sette Chiese, from where we are asked to leave at closing time. Coming back we meet an antifascist demonstration and antiriot police prepared to use their sticks, so we walk about for half an hour until we find a bus with the way uncut.

Gonzalo prepares a caprese salad and we go out to discover a bit of Bolognese night: open air alternative concert near Gonzalo’s place, calmed people and beer, and tomorrow up at 6 in the morning.

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